mayo 27, 2020

Civilización y cultura

Autoedición y formación

El liberalismo, la teoría real y la distorsión. Capítulo 2: Lo que el liberalismo no es. (1)

Ludwig von Mises

Introducción

En este post daremos un segundo paso para comprender el liberalismo, particularmente el liberalismo minarquista, que pretende reducir el estado a su mínima expresión considerando la estabilidad del sistema político a largo plazo. Nos basaremos, primordialmente, en Ludwig von Mises , que es uno de los referentes espirituales de esta corriente de pensamiento, y de Juan Ramón Rallo, que se trata de uno de los exponentes más cualificados en el tema en España. No utilizo a Nozick por considerarlo demasiado extremo y más próximo al libertarianismo. En todo caso, ya publicaré un texto que tengo redactado de él.

En la entrada anterior habíamos hecho una breve comparación entre este liberalismo y el neoliberalismo, y veíamos una notable diferencia. Para los liberales no existía tal cosa como el neoliberalismo, ya que para ellos sería como una especie de doctrina socialdemocrata, en lugar de liberal, ya que exige un control estatal más severo de la economía y además no renuncia a intervenir públicamente en el sistema de sanidad, educación y pensiones, cosa que el liberalismo minarquista rechazaría hasta cierto punto dependiendo del autor, y sólo aceptaría la intervención del estado en defensa y justicia, actuando más bien como árbitro en el segundo caso siempre que ello fuera factible. Tampoco rechazaría una intervención temporal para subsanar problemas relacionados con la pobreza.

Liberalismo y neoliberalismo

Pero ya vimos que se confundía el liberalismo con el neoliberalismo, y por eso era necesario que aclarara esta distinción si quería hablar con la máxima rigurosidad que me fuera posible sobre el liberalismo en estos breves textos. En todo caso, como parece que el tema del neoliberalismo es lo suficientemente importante e interesante para ser tenido en cuenta y para acabar con todos los tópicos y la desinformación que sobre él se generan y se fabrican, no descarto redactar una serie de artículos sobre el tema. Ahora, sin embargo, toca hablar del liberalismo, y empezaré por dar un repaso a aquellas ideas que se les atribuye de forma errónea o que ellos matizarían o rechazarían por considerar que se las malinterpreta o porque se hace una lectura malintencionada de las mismas aplicando la falacia del hombre de paja. Ello nos ayudará dar una primera definición o a alumbrar una comprensión más firme del mismo. Dividiré el artículo en dos entradas porque me ha salido demasiado largo, y no quiero desincentivar la lectura con un texto que consideraría excesivamente extenso para un blog de divulgación y ensayo.

Primero

La praxeología parte en sus investigaciones, no sólo de la acción del individuo sino también de la acción individualizada. No se ocupa vagamente de la acción humana en general, sino de la acción practicada por un hombre especifico, en cierta fecha y en determinado lugar. Ahora bien, prescinde, desde luego, la praxeología de los particulares accidentes que puedan acompañar a tal acción, haciéndola, en esa medida, distinta a las restantes acciones similares. […] Al nacer, no es que irrumpa, sin más, en el mundo, sino que surge en una determinada circunstancia ambiental. […] La herencia y el entorno moldean la actuación del ser humano. Sugiérenle tanto los fines como los medios. No vive el individuo como simple hombre in abstracto; es, por el contrario, siempre hijo de una familia, de una raza, de un pueblo, de una época …1.

Ludwig von Mises. La acción humana. Madrid, Unión Editorial, 198. Pp. 82, 84,85

El liberalismo es una filosofía política individualista: a saber, es una corriente de pensamiento que reflexiona acerca del orden político tomando como punto de partida al individuo. El sujeto moral del liberalismo no es ni la colectividad, ni la naturaleza, ni la divinidad, sino el ser humano, entendido éste como un agente autónomo que elabora y persigue sus propios propios proyectos vitales de forma deliberada.

Juan Ramón Rallo.  Liberalismo. Los 10 principios del orden político liberal. Deusto. Principio 1. Los individuos son sujeto de derecho.

Así, el primer punto, estaría relacionado con el individualismo, ya que se considera que el liberalismo es individualista.

Falso. El liberalismo utiliza el análisis de la acción individual como metodología para actuar en la realidad política. Hace algo parecido con el egoísmo, que ya veremos más adelante. Y se define como individualista moral en el sentido de defender que el depositario último de los derechos es el individuo.

Pero también entiende que una cosa es defender el individuo como sujeto último de derecho y otra muy distinta es defender el individualismo como modelo de vida. Si uno quiere adoptar una forma de vida individualista puede hacerlo, pero si quiere agruparse alrededor de unos valores y de una determinada forma de distribución de bienes puede formar una comunidad, aunque no se pueda obligar a nadie a formar parte de ella. Además y como hemos visto en la cita, no ignora los lazos que vinculan el individuo a la comunidad y al momento histórico

Segundo

El individualismo político no equivale al atomismo social porque es perfectamente compatible considerar al individuo como centro del análisis moral y, a su vez, reconocer que los grupos existen y que, además, son muy relevantes a la hora de moldear la identidad de una persona: el individualismo político sólo sostiene que, aún existiendo grupos, el orden político debe evaluarse según sus repercusiones sobre el individuo y no sobre los grupos (…) Pero que los grupos sean esenciales para el individuo no equivale a decir que sean moralmente más importantes que los individuos. 

Juan Ramón Rallo.  Liberalismo. Los 10 principios del orden político liberal. Deusto. Principio 1. Los individuos son sujeto de derecho.

El segundo punto estaría relacionado con el primero. Se supone que el liberalismo, por su supuesto individualismo, pretende destruir la comunidad.

Falso. Ni pretende destruirla ni fomentarla. Como cada uno puede vivir como quiera, puede formar las comunidades que quiera o integrarse en aquella que considera más idónea para su desarrollo espiritual y cultural. Es más, considera que dentro de un entorno político liberal es mucho más fácil que la comunidad se refuerce.

Paradójicamente, en un sistema fuertemente estatalizado es más factible que se incrementen los comportamientos individualistas. Como el estado se ocupa de todo, el individuo desconecta y ya no se preocupa del vecino. En sistema sin estado, sabiendo que nadie va a recibir apoyo estatal y que uno mismo en un futuro puede ser una víctima, se creará un sistema de solidaridad automático. Esto se está viendo con el fallo del Estado Español en el Covid-19, que ha dejado en la miseria a demasiadas personas. Muchas asociaciones de vecinos y privadas han empezado a moverse para recoger alimentos, y se han abierto muchos comedores sociales y almacenes de reparto de alimentos de carácter privado y municipal.

Algo parecido pasó en la crisis del 29 en Estados Unidos. Eso revela, de alguna forma, que sin un estado central que lo resolviera todo, la gente se asociaría para tener un sistema de protección social comunitario para casos de urgencia y, en consecuencia, la comunidad se fortalecería.

Para continuar con el texto seguir el siguiente link:

El liberalismo, la teoría real y la distorsión. Capítulo 2: Lo que el liberalismo no es. (2)

Link a la entrada anterior sobre el mismo tema:

El liberalismo, la teoría real y la distorsión. Capítulo 1: liberalismo y neoliberalismo.

 

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