mayo 27, 2020

Civilización y cultura

Autoedición y formación

El liberalismo, la teoría real y la distorsión. Capítulo 2: Lo que el liberalismo no es. (4)

Adam Smith

Esta es la cuarta entrada del Capítulo 2 del liberalismo. Para leer la entrada anterior hay que seguir el link:

El liberalismo, la teoría real y la distorsión. Capítulo 2: Lo que el liberalismo no es. (3)

Octavo

No es que el liberalismo desprecie la espiritual y, por eso, concentre su atención en el bienestar material de los pueblos; adopta esta postura sólo en razón a que advierte que lo alta y lo sublime no puede ser procurado por recursos externos […] El liberalismo aspira a procurar a los mortales los presupuestos externos precisos para el desarrollo de la vida interior1.

La práctica totalidad de los proyectos vitales de cualquier ser humano requiere de la utilización de medios materiales. Incluso las aspiraciones más intelectuales o espirituales suelen necesitar del uso de algún recurso físico (libros, imprentas, tinta, estanterías, salas de reunión y debate, mesas, sillas…). ¿Cómo respetar, por ejemplo, la libertad religiosa sin biblias, o la libertad artística sin lienzos, o la libertad de prensa sin imprentas? Sin medios materiales, la libertad de acción de los individuos apenas abarcaría la libertad de pensamiento y acaso de expresión: las personas podrían pensar lo que quisieran sin interferencia ajena —incluso podrían verbalizarlo a los demás—, pero poco más.

Juan Ramón Rallo. Liberalismo. Los 10 principios del orden político liberal. Deusto. Principio 4. La propiedad privada.

El liberalismo es materialista. Falso. El liberalismo no se inmiscuye en la vida espiritual de nadie precisamente porque no desprecia la espiritualidad. Inmiscuirse en la espiritualidad seria imponer una forma de la misma y lo que debe hacer el estado, precisamente, es dejar libertad a las personas y crear las condiciones políticas y materiales para que cualquier forma de espiritualidad se desarrolle de forma saludable. El marxismo, contrariamente al liberalismo, era profundamente materialista y quería imponer su visión de la vida, deteriorando la vida espiritual de las personas.

Noveno

La actuación colonial europea, en general, desde la época de los grandes descubrimientos hasta nuestros días, ha sido invariablemente contradictoria con los principios liberales. […] No hay capítulo alguno de la historia que rezume más sangre que las guerras coloniales. Se mató sin necesidad y sin sentido […] La solución simple y radical sería que los gobiernos retiraran sus tropas, policías y funcionarios de los correspondientes territorios, dejando en paz a los aborígenes2.

El liberalismo es imperialista y colonialista. Falso. El liberalismo rechaza toda forma de dominación forzada, sea ésta ejercida contra individuos, contra grupos o pueblos. Defiende la libre cooperación y el comercio igualitario, y eso sólo es posible cuando los pueblos y naciones son libres y se autodeterminan.

1Ludwig von Mises. Liberalismo. Barcelona, Planeta de Agostini, 1994. P. 19

2Ludwig von Mises. Liberalismo. Barcelona, Planeta de Agostini, 1994. P.P 157, 158

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