agosto 10, 2020

Civilización y cultura

Repensar el nacionalismo

El liberalismo 6. Lo bueno y lo correcto

“Correcto” y “bueno” no son sinónimos

Para seguir con el estudio del liberalismo y apartándonos ya del ámbito meramente económico, debemos distinguir entre los conceptos de «bueno» y «correcto». Normalmente podríamos considerar estos dos términos como sinónimos o equivalentes, pero si queremos afinar nuestro instrumental, no podemos dar por válida esta equivalencia, ya que sin diferenciar estos dos conceptos ni nos será nos será posible entender el ideal de justicia liberal que después criticarán los comunitaristas, ni podremos perfilar la dicotomía dada entre perfeccionismo y antiperfeccionismo, que es otra de las claves de comprensión de las ideologías liberales.

la maximización del bien

Una de las maneras de entender la distinción entro lo bueno y lo correcto -según Rawls- es la implementada por las doctrinas teleológicas de la ética. El bien es definido independientemente de lo que es correcto y correcto sería lo que maximiza lo bueno. En general, guiándonos por este criterio, podríamos teorizar que el término «bueno» hace referencia a cualquier cosa que se persiga o a cualquier finalidad que se quiera obtener, y «correcto» a cualquier institución o actividad destinada a obtener lo bueno, y en la máxima cantidad posible si se trata de un bien cuantificable en una u otra medida.

El sacrificio como algo correcto

Nunca es bueno sacrificarse, por poner un ejemplo, pero puede ser correcto si este sacrificio salva la vida a toda una familia o a toda una comunidad. El bienestar o la supervivencia de la familia o la comunidad es el bien que se persigue, y la acción que procura este bienestar o la supervivencia de la familia es lo que se considera correcto, en este caso, el acto de sacrificarse. Pero la idea de «bien» de los liberales no debe hacer referencia, necesariamente a grandes principios, metas u objetivos. Se puede referir, simplemente, al proyecto de vida que las personas escojan, por más sencillo o poco ambicioso que nos pueda parecer éste.

El bien y las creencias

En general, podemos entender que la concepción de «bien» es todo el conjunto de creencias de una persona sobre cómo debe comportarse y qué hacer en la vida para llevar una existencia con dignidad. Para Rawls la idea de «bien» es puramente formal. Simplemente establece que el bien de una persona está determinado por el mejor proyecto racional de vida que escogería con la racionalidad deliberativa entre toda la clase de proyectos de máximo valor, de acuerdo con su situación personal, posibilidades, entorno social y cualquier otro factor que pueda intervenir. Esto no significa que las personas elegimos siempre el bien a la hora de planificar y proyectar nuestra vida, ya que muchas veces no valoramos correctamente todos los factores que nos rodean y tomamos decisiones equivocadas. En todo caso, las ideas de «bien» siempre deben subordinarse al principio de justicia, y en tanto que lo estén, pueden ser complementarias e interdependientes con las ideas de «bien» de otras personas, de manera que incluso se pueden llegar a sustentar las unas sobre las otras para desarrollarse.

Un proyecto racional de vida

Un bien también puede ser cualquier elemento material, espiritual, psicológico, legal, etc. que necesitamos o deseamos. Entre toda esta clase de bienes deberíamos destacar los bienes primarios. Según Rawls, serían todas aquellas cosas sin las cuales sería imposible alzar nuestro bien o proyecto racional de vida. Se trataría, en definitiva, de la riqueza, la libertad, los ingresos, la igualdad de oportunidades y el autorrespeto. Hay que distinguir, de otro modo, la idea de “bien” como proyecto racional de vida de «bienes» como el de la «bondad» en sentido moral, aunque en algún momento esta última idea pueda coincidir con la primera en determinados proyectos de vida. Rawls nos da un ejemplo de lo que se podría asociar a una idea de «bondad» en este sentido moral, y habla de todas aquellas propiedades que son racionales que los ciudadanos deseen unos de otros como, por ejemplo, un sentido de la justicia.

 

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