Apuntes de estética tomados de la Universidad de Barcelona (1996). 2

3.   TÉRMINO DE LA OBRA DE ARTE

Carácter inconcluso de la obra de arte (pág.209)

La obra de arte no sólo reviste unas características en el modo y manera como se ha originado , sino que también es peculiar en todo cuanto se relaciona con su terminación. Sólo en parte la obra de arte es una entidad objetiva. Una escultura, una pintura, unpoema, por elaborada que haya sido su plasmación objetiva, no es una obra de arte terminada. La terminación de la obra de arte es una actividad imaginativa.

Como pauta previa de orientación conceptual en el desarrollo de la temática, conviene tener presentes los siguientes supuestos:

A)   Desde una perspectiva objetiva, algunas obras de arte son   inacabadas en tanto que:

     1. No fueron completadas por sus autores

     2. Nos han llegado mutiladas o deterioradas

B)   Desde una perspectiva artística, toda obra de arte, objetivamente considerada, no está acabada: su terminación es de naturaleza imaginativa. Lo artístico responde a una polaridad de dos elementos: la obra en sí como realidad empírica y concreta, y la obra subjetiva o realidad imaginativa.

# Obras de arte inconclusas por no haber sido acabadas

En cuanto a grado de plasmación objetiva de la intuición o idea creadora, estas obras no tienen el grado de actualización apolínea de las obras acabadas. Sin embargo, en tanto que lo artístico trasciende su propia concreción finita, si se da una suficiente objetivización de lo artístico como para permitir la terminación imaginativa de la obra de arte, entonces la obra inacabada es realmente obra de arte.

La obra de arte, en su entidad objetiva, no es una cosa entre otras cosas, sino una cosa que ha surgido en virtud de la creatividad del artista y, trascendiendo su propia cosidad, se continúa y termina en la esfera imaginativa del que la contempla o escucha. En su entidad objetiva, la obra de arte no agota en modo alguno lo artístico. En esta perspectiva, pues, todas las obras de arte son unacabadas.

* Obras de arte incompletas por mutilación o deterioro

No por estar incompletas o deterioradas las obras de arte dejan de serlo. La imaginación es la encargada de terminar la obra de arte en aquellos aspectos en que ésta se muestra de alguna manera inacabada (porque le falta una parte etc.)

*  Inconclusión objetiva de lo artpistico

La misma obra de arte, en su entidad física, apunta a su terminación imaginativa. Aun aquellas obras que se nos aparecen con un alto grado de acabamiento objetivo contienen  como una latente exigencia de terminación subjetiva.

La imaginación termina lo que la obra de arte insinúa. Ejemplo: Discóbolo de Mirón (pág. 213)

Plinio:

En el arte se entiende más de lo que se ve.

Wölfflin:

El artista del barroco tiene muy en cuenta la contribución imaginativa del espectador; en su obra el artista no lo expresa todo; siempre deja algo para ser intuido.

La terminación imaginativa no minimiza la importancia de la obra de arte objetivamente considerada, ni la reduce a mero instrumento de reconstrucción mental de lo que se supone a veces que es realmente la obra de arte. Se defiende el carácter objetivo de lo artístico en aquello que se denomina obra de arte, pero se mantiene, al mismo tiempo, que lo artístico no se reduce únicamente a este aspecto objetivo, sino que se continúa y se actualiza más plenamente en la esfera imaginativa. En este sentido, la obra de arte, objetivamente considerada, vendría a ser una primera actualización de los atributos de una mónade artística que, en una actividad mental posterior descubriría más de sus predicados en el proceso de terminación imaginativa de lo artistico. La realidad de lo artístico viene dada por su concreción objetiva -la obra de arte- y por la terminación imaginativa -o dimensión subjetiva de lo artístico-.

La ironía romántica (pág. 217)

* La música no oida

* Apéndice sobre la ironía romántica

La obra de arte como realidad imaginativa (pág.226)

* Croce: El arte como realidad imaginativa

     En las primeras páginas de su «Breviario de estética» , B. Croce define el arte como visión o intuición. Para este autor, la obra de arte objetivamente considerada, no es más que una imagen, un fantasma, una mirilla que el artista abre al que gusta del arte. Croce tiene un interés muy especial en matizar la naturaleza imaginativa de lo artístico, de ahí sus constantes afirmaciones de que el arte no es un hecho físico, ni un acto moral ni un conocimiento intelectual. El arte es intuición. El arte no es un fenómeno físico.

Los objetos artísticos no han de confundirse,con las expresiones artísticas, las cuales sólo existen en las almas que las crean y las recrean. Los objetos artísticos han sido producidos para facilitar la recreación imaginativa de lo artístico; para tal cometido se requieren conocimientos técnicos y medios adecuados; pero esto nada tiene que ver con el arte en sí.

Croce identifica  la expresión y el lenguaje  con la intuición, ya que tanto la expresión como el lenguaje son realidades internas de la conciencia; por eso la expresión y el habla son. ante todo, un expresarse a sí mismo, un hablar consigo mismo. Pero el hombre, en cuanto vive en sociedad con los demás hombres, quiere compartir con éstos sus intuiciones y expresiones. De ahí surgen los actos para la conservación o reproducción  de la intuición a través de la pintura, lamúsica, la poesía o cualquier otro medio artístico. Así,pues, la obra de arte no es más que el medio de comunicación de las imágenes del artista.

     Conjuntamente con las cosas artísticas, aunque ocupando un nivel más secundario, también las cosas naturales pueden constituir medios de reproducción de imagenes= «Bellezas naturales».

     Por la aptitud del gusto, quienes se dirigen a los objetos artísticos pueden reproducir la expresión del artista o genio. Y si esta capacidad o aptitud de reproducir no fuera una forma de crear, idéntica en esencia a la facultad que se le atribuye al genio, quién contempla o escucha una obra de arte no podría llegar al verdadero arte o expresión imaginativa que en su momento se actualizó en la mente del artista. El acuerdo de participación de contenidos espirituales entre el artista y público es posible porque las expresiones son patrimonio de una fantasía común.

     La cosa artística no participa de lo realmente artístico que, como hemos visto, es expresión, intuición e imagen, sino que es un signo externo a través del cual la imagen del artista se reproduce en la mente del que se dirige al medio artístico. Lo imaginativo no continúa y termina lo objetivo artístico, sino que lo reconstruye desde sus cimientos.

* Collingwood: La obra de arte como experiencia imaginativa total

La obra de arte, según Collingwood, es «un objeto imaginario, que existe primero en l mente del artista, pero que a través de determinados medios puede ser reconstruido imagunativamente en otras mentes». La música no consiste en los sonidos percibidos, ni la pintura en los colores que se ven. El arte genuino no es algo visto ni algo oído: es algo imaginario (ejemplo concierto y conferencia pág. 228-229)

Fue por influjo de la pintura de Cézanne por lo que se empezó a tomar conciencia de la dimensión imaginativa del arte. En el siglo XIX se ceía que la pintura era, por encima de todo, un arte visual, que el pintor se servía de los ojos para pintar y recurría a las manos para plasmear sobre el lienzo lo que visualmente le había sido revelado. «Entonces vino Cézanne y empezó a pintar como un ciego»

Berenson

En la ointura se captan los «valores táctiles», los cuales aparecen en las representaciones de objetossólidos que estimulan la imaginación a sentir su volumen, su peso, a darse cuenta de su resistencia potencial, a medir su distancia de nosotros y a impulsarnos, siempre en la imaginación, a establecer un estrecho contacto con ellos. Los valores táctiles se encuentran en la forma que «nunca es extrema». La palabra forma significa ante todo, y sobre todo, los valores táctiles, los cuales son intensificadores de la vida y no despiertan simple admiración, sino satisfacción y alegría. A estos valores táctiles se corresponden las sensaciones ideadas, que no son las sensaciones psicológicas y físicamente experimentadas en el momento de percibir y contemplar la representación de un objeto… Las sensaciones ideadas son las imágenes de las sensaciones que las mismas representaciones ofrecen cuando son obras de arte y no meras obras de artesanía. Las sensaciones ideadas existen sólo en la imaginación y son resultado de la capacidad del objeto para hacernos comprender su identidad y vivir su vida; constituyen un reino aparte, más allá de la realidad, donde el ideal es la realidad única.

     Collingwood lo que hace es unificar las intuiciones de Berenson y presentarlas en un enfoque estético más coherente. Los valores táctiles en el fondo son expresión de una concepción endopátia de la experiencia artística. Lo que en realidad vemos, sentimos y percibimos ante una obra de arte, es algo que tiene lugar a nivel imaginativo: sensaciones ideadas. La experiencia que tenemos al mirar un cuadro no es específicamente visual, es una experiencia que de algún modo nos afecta en la totalidad de nuestro ser y en una dimensión imaginativa.LA FRUICION DEL ARTE NO ES SóLO UNA EXPERIENCIA SENSIBLE, SINO QUE ES, SOBRE TODO, UNA EXPERIENCIA IMAGINATIVA. Quien contempla un cuadro, en lugar de ver meros esquemas de color, imaginativamente se mueve entre edificios, paisajes y formas humanas. Por lo tanto: las obras de arte son únicamente un medio para un fin: la fruición de una experiencia imaginativa total.

     Como ocurría con Croce, también para Collingwood la obra de arte es un medio para un fin: para la experiencia imaginativa total. lo artístico, pues, reside en el lado puramente subjetivo; pero así como para Croce la expresión se encarnaba en unos horizontes de idealidad, en Colligwood lo imaginativo total se engloba en una concepción mas bien existencialista: lo artístico es vida vivida a nivel imaginativo.

* Sartre: La obra de arte como objeto real

Para Sartre, el objeto del arte es lo imaginario, lo irreal. A diferencia del conocimiento, en el que el símbolo se funda en la significación y constituye el saber, el arte, por lo contrario, presenta un «savoir imageant». El factor perceptivo suscita en él una evocación irreal: la imagen. La obra concreta, el cuadro, la escultura, el verso, la música, etc. no es más que un medio, un analgon de la obra imaginativa.

La tesis que defiende Sartre es la que la obra de arte es un objeto irreal.

La captación de lo artístico presupone y exige una previa ruptura con la manera cotidiana de ver la realidad y la ejercitación de una conciencia imaginativa. De no así, la obra de arte no se nos aparecerá como tal; será una cosa más entre otras cosas. En lo artístico, la conciencia cognoscitiva ha de dar paso a la conciencia imaginativa.

Como objeto o cosa, la obra de arte es una analogía material, un medio de aprehensión de la imagen. En esto Sartre sigue a Croce. Al pintar un cuadro, la meta que persigue el artista con sus colores reales es la creación de un medio que permita la aparición de un conjunto irreal.

La fruición sensual no puede confundirse con el goce estético.

La obra de arte es una analogía por cuanto manifiesta un conjunto irreal de objetos nuevos, pero al mismo tiempo irreales, objetos que no existen pero que se manifiestan a través de la obra de arte. Es la configuración de esos objetos irreales lo que Sartre califica de bello.

La irrealidad imaginativa de Sartre, la intuición de Croce, la experiencia imaginativa total de Collingwood, así como otras concepciones de un buen número de estetas contemporáneos sobre lo artístico como un mundo aparte, son buena prueba de que el romanticismo no es algo pasado, sino que, en diferentes versiones, continúa siendo un fenómeno cultural de nuestro tiempo. La dialéctica romántica de los dos mundos -el de la realidad cotidiana y el de la creatividad poética- sigue teniendo una importancia enorme a la hora de delimitar los horizontes de lo artístico y establecer la naturaleza de la obra de arte.

Obra de arte y objeto estético (pág.239)

Roman Ingarden

Plantea de un modo muy sugestivo la terminación imaginativa de lo artístico. En línea con la preocupación fenomenologista de la relación entre el aspecto perceptivo y el aspecto ideal del conocimiento, Ingarden considera la obra de arte, en su dimensión objetiva, como una plétora de intencionalidad. La obra de arte, por encima de tpdo, es un sistema de significaciones de evidente intencionalidad

Husserl:

En la propia percepción se encierra un «sentido de percepción». la ‘cosa’ escueta trasciende de algún modo la mera percepción sensorial y se convierte en un conjunto de significados. Si preguntamos qué es propiamente la cosa, siempre retrocedemos a aquello que aparenta, o sea, lo que significa. Su existencia sería algo así como la necesaria posibilidad de significar algo. Lo que nos cautiva,más que la cosa en sí, es la irrealidad de su significado. La totalidad del mundo no viene dada por una suma literal de cosas, sinomque está  pensada como una conexión de relaciones entre ellas; es una idea especulativa que representa el ser como significación.

Hegel:

Afirma en su «Lógica» que el ser no es importante. Lo importante es la manifestación. La realidad es un concepto del ser. Lo verdadero significa más que la realidad; en él reside el salirse de lo inmediato de la objetividad al obrar.

Dice también Hegel que la materia compacta es porosa y deja penetrar algo en ella que no es ella misma. Esto es el significado por el cual la realidad se convierte en autenticidad.

Desde este trasfondo hegeliano-husserliano, el arte se concibe como una superación de la inmanecencia de las cosas; como una dialéctica en virtud de la cual las cosas se evaden en significaciones, merced a ello se distingue la categoría ontológica de la cosa-arte.

En su estructura y propiedades, la obra de arte, mantiene Ingarden, siempre se extiende más allá de su sustrato material.

Toda obra de arte tiene el rasgo distintivo de no ser una cosa completamente determinada en todos sus aspectos; es más bien una creación esquemática en la que se aprecian zonas de indeterminación, «lagunas» que han de ser llenadas. Además. no todos sus componentes se encuentran en estado de actualización sino de potencialidad latente.

Estas características de la obra de arte exigen una posterior elaboración y reconstrucción por parte del observador que, como concreador rellena la estructura esqueática y actualiza sus elementos potenciales. Es entonces cuando, según Ingarden, se lleva a término la «concreción de la obra de arte». La obra de arte, pues, es el producto de la actividad intencional de un artista: la concreción de la obra de arte no es sólo la reconstrucción por la actividad de un observador de lo que se halla efectivamente presente en la obra, sino también una terminación de la obra y una actualización de sus momentos de potencialidad. «por tanto, en cierto modo es el producto común del artista y el observados».

Dice Ingarden que hay dos modod posibles de percibir una obra de arte. El acto de percepción puede ocurrir en el contexto de la actitud estética en busca de una experiencia estética, o puede efectuarse al servicio de alguna preocupación ajena a lo estético, como podría ser la investigación científica o la simple motivación consumista. Insiste este autor en el hecho de que la aparición efectiva de las concreciones «posibles» de una obra de arte depende, evidentemente, no sólo de la obra misma, sino también de la presencia de observadores competentes y de que sea percibida por ellos de una manera no de otra. Así mismo, hay una estrecha relación entre la intencionalidad inherente a la obra de arte yn el momento cultural e histórico en el que se enmarca dicha obra. La concreción de lo artístico en objeto estético requiere de un entorno cultural e histórico que haga posible un rellenado fiel de las zonas de indeterminación y una actualización correcta de las potencialidades de la obra de arte[1]

Afirmaciones como las de que el espectador es cocreador con el artista, y de que sobre la base de una obra de arte pueden surgir varios objetos estéticos, fácilmente pueden llevar a conclusiones de corte subjetivista; esto, sin embargo, es algo que a toda costa Ingarden quiere evitar; de ahí su recurso a otras distinciones en defensa de cualidades artísticas «inherentemente perdurables». L obra, dice, es algo que trasciende nuestras experiencias; pero lo mismo puede decirse de los objetos estéticos construidos sobre la misma. Tanto en lo uno como en lo otra , hay notas específicas de valor permanente.

Resumen: Tesis de Ingarden sobre la terminación imaginativa de la obra de arte: la obra de arte es una realidad esquemática y de aspectos potenciales a completar y a actualizar por la mente. La actividad de relleno y concreción imaginativa exigida por estos esquemas otorga al espectador un cierto grado de creatividad, a la par que justifica ciertas discrepancias interpretativas secundarias que, respetando lo esencial, permiten una cierta variedad en la actualización de lo artístico.


    Ver ejemplos ilustrativos en pág.243

N/A

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

77 ÷ 11 =

Ver más

  • Responsable: Eduard Serra Giménez.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a http://www.masbaratoimposible.com/ que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad