Autor: Eduard Serra

La razón histórica

¿Qué es la historia? ¿Qué son los hechos históricos? Cómo funciona la historia? El término “historia” no es monosemàntico, sino que apunta a varios significados. Uno de ellos se refiere a la realidad de la vida humana a lo largo del tiempo, a lo que conocemos como “pasado”, pero otro se refiere a una ciencia que trata de comprender esta vida. Un tercer significado se relaciona con los relatos históricos como descripciones de esta vida. En este sentido, si queremos comprender qué es la historia como realidad de la vida humana no lo podemos hacer sin entender los otros significados, por lo que estamos obligados a estudiarlos si queremos profundizar en el conocimiento histórico.
Además, hay que comprender que al igual que la realidad como tal realidad, la vida humana y la historia son igualmente multidimensionales. Esto significa que si las queremos entender nos debemos acercar desde diversas perspectivas, y que no se puede rechazar ninguna perspectiva de interpretación de la historia a priori. También se debe considerar que el relato histórico, a diferencia del mítico o del teocrático, se funda en la racionalidad, ya que la historia como ciencia es una comprensión racional del devenir humano. Esto implica que la ciencia histórica no es relativista, ya que aunque la realidad histórica tenga múltiples dimensiones, cada una de ellas se nos presenta como objetividad, por lo que no todas las interpretaciones históricas son igualmente válidas ni valiosas, y no debemos olvidar que la historia también se puede falsificar.
Finalmente, debemos entender que la historia se desarrolla en el mundo. Esto significa, por un lado, que también se desarrolla en relación con la naturaleza y, por otra parte, que los valores morales y culturales no se podrían entender sin entender la relación que se da entre la vida humana y la naturaleza. Si menospreciamos estos principios difícilmente podremos entender en su plenitud. Todo esto es lo que se quiere explicar en este libro.

Medios, fines y criterios de justicia

¿Cualquier fin social es válido? ¿Podemos construir el paraíso en la tierra? Primero, para poder establecer si un determinado modelo de sociedad ideal es válido, hay que considerar si es posible. Para saber si es posible, hay que conocer, de la forma más rigurosa posible, tanto la realidad como la naturaleza, así como la naturaleza humana tanto en su dimensión individual como social. También hay comprender el estado de la cultura y la materialidad del momento. Sólo a partir de esta comprensión podemos fijar metas sociales y erigir modelos hacia los cuales sea posible ir.

Pero además, hay que considerar que la realidad es multidimensional y que hacen falta gran diversidad de perspectivas para comprenderla. Cada perspectiva nos podrá mostrar algún problema o todo un conjunto de tipos de problemas, y también una determinada objetividad asociada a ese punto de vista. Una perspectiva, así, nos puede ayudar a alzar un modelo de justicia, pero si centramos la justicia sólo desde esa perspectiva, pueden darse disfunciones con otros factores que no hemos tenido en cuenta asociados a otras dimensiones y esferas de la vida. Por lo tanto, es necesario poner en común los diferentes modelos de justicia erigidos por las diferentes perspectivas para poder crear un sistema de justicia que tenga en cuenta todos los pros y contras de cada modelo con el fin de establecer un criterio razonable e equilibrado.

Al final, sin embargo, como tanto la realidad como sus dimensiones se caracterizan por su condición objetiva, sólo la racionalidad y la verdad racional pueden erigirse en directores fundamentales de cualquier criterio de justicia, particular o universal.

Defender la razón y la ciencia

La razón y la ciencia están siendo atacadas desde diversos ámbitos de la cultura y la política. Debe ser defendida con fervor. Han sido aquello que han hecho avanzar a la humanidad hacia sus mayores cotas de progreso y nos han explicado los mayores misterios del mundo. Muchas veces, sin embargo, sus conclusiones y la realidad que nos muestran no es del agrado de todos. Principalmente, porque a veces ponen evidencia la inverosimilitud de muchas creencias y se convierten en un riesgo para determinadas formas de vivir y determinados proyectos políticos. A final, estos grupos de presión hacen todo lo posible para evitar que se publiquen estos descubrimientos, pretenden prohibirlos porque se sienten ofendidos, o los pretenden condicionar para que extraigan conclusiones predeterminadas a la medida de sus valores. La cultura racional y científica está siendo sometida a una gran presión y es preciso denunciar esta situación

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